Creciendo en el camino

Y qué rápido que se pasa el tiempo, pienso por un lado… ya hace un año que estoy en viaje, un año de comenzar esta travesía de hacer realidad mi sueño de dar la vuelta al mundo.

Por otro lado me pongo a mirar fotos de aquel 1 de setiembre del 2013, en que me despedía de mi querida Montevideo, de tantos amigos, familia y personas queridas, y me parece que ha pasado tanto tiempo…

Y es que el tiempo es tan relativo! En este año he vivido tantas cosas, he crecido tanto, he visto tantos paisajes, conocido tanta gente, cultivado tantos afectos y cosechado tantas amistades que  parece mentira que sólo pasaron 365 días.

Sentir dentro mío la necesidad de moverme, de cambiar de lugar, de descubrir nuevos paisajes y conocer distintas maneras de ver el mundo...
De probarme a mi misma y descubrir que no tengo límites, que la "seguridad" no se encuentra dentro del acotado espacio de la zona de confort, sino que está dentro mío y me acompaña vaya a donde vaya...
Mejorar a diario mi capacidad para adaptarme a las distintas situaciones y poder compartir las costumbres más diversas logrando una empatia con el otro desde lo más profundo de mi ser.
Descubrirme como parte de un todo interconectado, que se mueve, que tiene ciclos, porque nada está estático...y dejarme fluir con la vida disfrutando mi presente, mi aquí y ahora.
YO, SOY NÓMADA!!!

 Mario y Serrana (Uruguay por el mundo), ya lo he contado muchas veces pero el poder compartir parte de mi viaje con ellos fue uno de los regalos más lindos que me ha hecho el camino… Mario fue mi musa inspiradora para lanzarme a la aventura, cuando hace más de 3 o 4 años atrás yo conocía su historia por televisión en la que relataba cómo había dado la vuelta al mundo con sus hijos. La magia del viaje hizoque de “casualidad” lo conociera personalmente, y forjaramos una amistad muy linda con la que compartimos unos 2 meses juntos en Chile, viajando en caravana.

Así de rápido ya se pasó un año más en las rutas, y como era de esperar este viaje me sigue moldeando día a día. Es imposible permanecer intacta ante las mil y una experiencias que vivo, ante las mil y una personas nuevas que conozco, con las que comparto historias, intercambio maneras de pensar  y por sobre todo, forjo lazos que atesoraré en mi corazón por siempre.

Sin dudas no soy la misma. Esta Carolina es mucho más fuerte y segura de sí misma que la que partió de Montevideo aquel 1 de setiembre de 2013.

A pesar de que muchos opinan que es una locura, desde que tengo memoria, el sueño de dar la vuelta al mundo por tierra me da vueltas en la cabeza.

En mis 32 años, he intentando tener la vida que la sociedad normalmente indica (estudios, trabajo, vivir a diario buscando una estabilidad económica, etc ), aunque cada oportunidad que mi espíritu aventurero tuvo de salir afuera, se aferró a él con todas las fuerzas. Gracias a eso conocí varios países y tuve la oportunidad de compartir de cerca las vivencias de otras culturas, como por ejemplo la árabe y la de los aborígenes Tobas.